10 años

Ya los tienes. Cumplidos en un año en el que hemos tenido que ser tus padres, tus profesores, tus amigos, tus abuelos,…

Todo esto lo llevas mejor que nosotros, lo asumes como normal, mientras los demás seguimos luchando por volver a comportarnos como antes y respiramos aliviados cuando nos quitamos esa mascarilla que tú ni notas que llevas.

No ha mejorado el mundo en estos diez años. Hemos saltado de crisis en crisis, la política no ha pasado a ser un bien común y el planeta sigue igual de destrozado, para que mentirte. Así que lo de dejarte un mundo mejor lo llevo regular.

Ahora empieza lo complicado. Ya pides de regalo mas ropa que juguetes, así que debemos prepararnos para que lleguen preguntas, en breve en avalancha, para las que no tenemos respuestas. Esta pandemia nos ha entrenado un poco en eso de no saber qué decirte y ya has empezado a mirarnos con esos ojos que reflejan que igual muchas respuestas te toca buscarlas por tu cuenta.

Podrás hacerlo. Has demostrado que eres capaz de sentir por los demás, una empatía tan desarrollada que hasta nos has confesado haber descubierto la parte mala, esa que te lleva a no entender porqué copias la tristeza ajena. Lo positivo es que gracias a eso puedo dormir tranquilo, sabiendo que estás condenado a ser buena gente. Te van a necesitar, así que gracias por haberlo aprendido tan rápido.

Llegarán esas preguntas, las mismas que yo me sigo haciendo. Malamente podré responderlas. Creo que Mújica tiene razón, que hay que vivir con poco, con casi nada. Pero ni lo he logrado ni me atrevo a hacerlo. Esa, creo que es una respuesta buena a muchas de las preguntas; la valentía. Lo que no se es explicarte cómo se logra tener la suficiente.

Así que aquí estamos, en ese camino en el que aunque queramos, no podemos acompañarte de la mano. Cerca sí, pero los pasos los das ya tú. Y hay pasos horribles, no quiero engañarte.

Eso es lo que toca ahora. Ya que no podemos darte respuestas, tendremos que darte nuestra experiencia. Creo empezar a percibir que lo que los padres somos capaces de daros es lo que define vuestra madurez. Por eso siento que no son sólo dos dígitos, que es un salto mayor el que estás dando, lo que nos estás demandando.

Experiencia tenemos, así que ojalá aprovechemos que todavía nos escuchas.

Te volveré a escribir. Disfruta de tu cumple y de tu hermano -al que obligatoriamente has tenido que unirte estos meses más que nunca-. Eso sí que ha sido una suerte, ya lo verás.

Yo, de que sigo siendo “Papi”.