Hay que atacar al Gobierno

Cada queja, ataque y petición al Gobierno es una buena noticia. Reclamarle, ponerle a parir, incluso pedir dimisiones es, en estos momentos de crisis, un maravilloso síntoma de que lo importante sigue en pie.

La alternativa es peor. Teman, de verdad, cuando no haya menciones a lo mal que lo hacen unos u otros porque entonces estaremos al borde del caos absoluto. Cuando a nadie le importe lo que haga o deje de hacer el Gobierno (nacional, local, el que sea) -esperemos que no lleguemos a eso- se habrá acabado todo tal y como lo conocemos.

Estamos mal, pasándolo como no lo habíamos pasado en años, pero la máquina sigue en marcha incluso cuando casi todo está parado. Eso es tan bueno, que casi no nos damos cuenta. Nuestro sistema social y político está resistiendo y hay que lograr que siga haciéndolo.

Toca dar las gracias por seguir teniendo oposición y porque puedan dedicarse a atacar y fiscalizar al Gobierno. Dar las gracias porque los medios sigan, incluso los que venden bulos. Aunque el motor no sea ahora mismo el mejor del mundo, es un lujo que siga carburando casi en modo normal.

Todo lo malo que estamos viendo es en realidad un buen síntoma, no debemos olvidarlo.

El resto, como sociedad, vamos también a seguir cometiendo errores, por perfectos que nos creamos. Somos, por naturaleza, seres sociales habituados al exterior y llevamos casi un mes encerrados así que no tratemos de ser maravillosos.  Tratemos de aguantar porque esto no es normal. Así de sencillo, no estamos hechos para esto.

Vamos a criticar, vamos a creernos los bulos, nos vamos a indignar, vamos a gritar contra los políticos, contra los vecinos que pasean a sus perros, vamos a desesperarnos, a tener ansiedad, a ir un día a comprar el periódico aunque no sea esencial. Es normal porque cada uno tiene su lucha, hace lo que puede, como puede. Igual que los gobiernos.

No se pueden hacer bien las cosas cuando todo está mal, porque ni siquiera las hacíamos perfectas cuando todo estaba bien.

Critiquemos y aprendamos a ser criticados. El Gobierno no lo va a hacer bien, nosotros tampoco todo el rato y no pasa nada por decirlo, por desahogarse un poco. Lo importante es que juntos sigamos manteniendo ese frágil pacto social que apenas vemos pero del que dependemos todos.

Sintamos la fuerza de la solidaridad, la esperanza de que cada vez estamos más cerca del final y de que esto pasará.

Porque poder decir “a estos no les vuelvo a votar”, convencidos de que es cierto y que ocurrirá, vale oro. Significa que todo lo importante sigue en pie.