Duplantis de la política

El 8 de febrero de 2020, Duplantis batió el récord mundial de salto de pértiga. Dos años después volvió a batirlo, subiendo un centímetro más.

Desde entonces, casi a centímetro por mes, ha ido subiendo el récord mundial hasta los actuales 6.28 metros.

Muchos aseguran que podría haber llegado a esta altura mucho antes, que se ha ido regodeando y que ha aprovechado que con cada récord mundial, hay premio. Bien hecho.

En la política española la barra del récord mundial se mide en superación de líneas rojas e imitando al saltador, también se supera centímetro a centímetro.

El gran cambio, el Fosbury de la política (sí, esto es salto de altura y no de pértiga, pero permítanme la licencia), no dará nombre a la disciplina, porque se pierde entre tantos casos, pero hubo un caso cero. Hubo un primer político que pensó ¿y si no dimito?

Y no dimitió. Y no pasó nada.

No le pasó nada a él, porque su partido lo cubrió, pero dañó la institución o cargo que representaba y degradó más la política. Pero siguió cobrando, ingresando sus dietas y sus beneficios. Un bochorno de unos días y listo. Hasta el siguiente caso.

Como los elefantes, que vieron que los demás se balanceaban en la tela de la araña y no se caían, los políticos se fueron sumando. 9 políticos se balanceaban en la impunidad y no dimiten. Como veían… ya saben. La cuenta ya se ha perdido y ahí está la tela de araña, aguantando a duras penas. Veremos cuando se nos caigan todos encima.

Pero volvamos a los récords mundiales. Como ya no se dimite, porque no pasa nada, se ha hecho necesario subir centímetro a centímetro las líneas rojas insuperables.

Indultos, superado. Récord.

Eliminar malversación, superado. Récord.

Amnistía, superado. Récord.

Ábalos, Cerdán, Koldo. Triple récord superado.

De la misma forma que no se sabe hasta donde llegará Duplantis, tampoco se sabe hasta donde llegará… Sánchez, por ejemplo. Bueno, como gran ejemplo.

Personalizo porque en este deporte es sin duda el nombre en la élite, pero ya les digo, el salto de líneas rojas es ya deporte nacional. En todos los equipos encontramos alumnos aventajados, como Mazón, Mañueco, Yolanda Diaz o Pablo Iglesias, que incluso bate récords una vez retirado. El Cid Campeador de las líneas rojas.

Así será hasta que decidamos que no dimitir tiene consecuencias.

De nosotros depende y esa es la debilidad de la que se aprovechan. Nos tienen pillados.

Oro para todos ellos, que pagamos nosotros.