Papá, aquí no hay nada.
Tiene muchas habitaciones.
Solo hay un hoyo en la tierra.
La cantidad de ladrillos que hemos tenido que usar, ¿verdad? Con todas esas paredes que nos quedaban torcidas y había que empezar de nuevo.
No hay paredes, no hay nada.
Y las visitas que han ido llegando, ocupando habitaciones por un tiempo y contándonos sus historias.
¿Qué historias?
¡Empezaste durmiendo en esta habitación pequeña nada más entrar y ahora ya creo que te queda pequeño hasta el ático!
Papá, ¿estás bien?
Es tan increíble lo que hemos construido juntos. Y nos decían que la tierra era mala, que no podríamos levantar una casa tan alta.
Papá…
Los cimientos, hijo, se pudo con buenos cimientos. Por mala que fuera esta tierra.
Pero…
Tienes que buscar una que sea, al menos, como esta.
Es una casa increíble, papá. Intentaré copiar los planos.
