De nuevo en el edificio de tres plantas. En las escaleras todavía la sangre seca. Gracias a las cámaras de televisión y a la necesidad de controlar a esos reporteros que siempre tratan de llegar […]
De nuevo en el edificio de tres plantas. En las escaleras todavía la sangre seca. Gracias a las cámaras de televisión y a la necesidad de controlar a esos reporteros que siempre tratan de llegar […]