Nos roban nuestra nada. De la misma forma injusta y auto infligida que el pecado nos separaba del placer, del amor, de nosotros mismos. Supimos rebelarnos contra esa moral impuesta de cilicio, culpa y repetición […]
Nos roban nuestra nada. De la misma forma injusta y auto infligida que el pecado nos separaba del placer, del amor, de nosotros mismos. Supimos rebelarnos contra esa moral impuesta de cilicio, culpa y repetición […]