Pablo, deberías aceptar

Por si acaso, al menos, sería útil dejar la puerta abierta a hacerlo e ir preparando un relato compatible con un giro de guión de último momento.

Como por ejemplo dejar de hablar de humillaciones y de la dignidad de los votantes, porque ante eso no hay salida, no hay opción lógica que explique elegir lo indigno. Más cuando es uno mismo el que lo define.

Es cierto que ahí está la decisión a tomar y que no es nada sencilla. Conozco de cerca casos de quienes, estando en política, tuvieron que elegir entre lo mejor para sus intereses y la posición digna. Los que conozco, precisamente, optaron por no pasar por el aro, pero acto seguido dejaron la política porque descubrieron que era sorprendentemente incompatible en demasiados momentos.

En la otra mano está la posición -llamada- racional. ¿Qué es lo mejor para aquellos ante quienes debes rendir cuentas?

Y ese es el caso, Pablo. Porque ahora no eres tú, es Podemos -como poco-.

Unas nuevas elecciones serían muy duras, especialmente estas. Podemos está desgajándose internamente, cogido en muchas provincias con alfileres y en otras con pactos más teóricos que reales. La posibilidad de que Errejón de un paso mas es real y afrontar de nuevo las tensiones con IU y hasta con EQUO no se antojan nada sencillas, más cuando los militantes de esas formaciones no están especialmente contentos con cómo se ha liderado esta negociación.

Pedro Sánchez quiere acabar contigo y en segundo lugar con Podemos. Me consta que lo sabes. De rebote lograste una oferta que incluía ministerios y lo rechazaste. Todavía lo estás lamentando. No es fácil pillar en un renuncio a Sánchez y lo lograste… para nada.

Ahora, como bien analizas, no quiere darte nada. No quiere que aceptes, salvo que sea en forma de rendición incondicional. Pero para que sea tu culpa te ofrece algo; medidas, oficina de control del acuerdo y puestos -imagino- bien remunerados.

Acepta. En serio. La supervivencia de Podemos en el tiempo lo requiere y abre de verdad un nuevo escenario de “coalición” y no sólo en forma teórica con ese manido “los votantes lo han pedido”.

Saca adelante las medidas, presiona para que se cumplan, pon en evidencia las incoherencias de Sánchez, la distancia entre lo que promete y lo que hace, lo que dice ser en campaña y lo que es en el cargo. Ahí tiene Podemos campo para correr.

Además asientas el partido. Sitúas a cargos medios, algo que sabemos que ayuda y mucho a cohesionar partidos y como no son ministros, pueden ser perfiles más cercanos. Sus errores serán inapreciables y Podemos ganará en experiencia de gestión, en saber lo que es dirigir y gobernar…

Más sencillo; no se lo pongas tan fácil a Sánchez. A unas nuevas elecciones el PSOE va con una maquinaria entrenada y con una solidez envidiable. Es el partido de Pedro Sánchez, no hay oposición interna, no hay corrientes, no hay debates, no hay tensión alguna. Enfrentarse a eso en la situación de Podemos es, lógicamente, lo que buscan.

No es justo lo que está ocurriendo, no son formas, no debería negociarse así… es verdad. Eso es evidente. Pero igualmente injusto es que no se responsabilizará a Sánchez por lo que pase, en parte porque el bochornoso espectáculo ha tenido dos actores principales en escena y sabes bien cuáles han sido.

Si eliges dignidad también es comprensible. Al fin y al cabo que dos enemigos íntimos estén gobernando juntos es a todas luces un camino con final poco prometedor, pero que sea sabiendo lo que supone, lo que gana Sánchez con ello (no sería la primera vez) y que conlleva un obligado paso a segunda fila que podría ser además de forma poco agradable tras el sufrimiento electoral.

Demostrar lo que dice ser Podemos, en un escenario como este, requiere de ciertos sacrificios y este en concreto no es tal o desde luego no tan elevado como vuestras declaraciones tratan de mostrar. No es decir sí a todo, no es callar para siempre por un puesto, no es una condena por ir en una lista. Eso sí es una cuestión de dignidad pura y dura.

Lo de ahora es aprovechar la oportunidad de estar en el Gobierno con voz propia y lo seguirá siendo por mucho que se incida en que podría ser mejor.

Claro, eso siempre.

 

 

Foto de La Moncloa. Gobierno de España
https://www.flickr.com/photos/lamoncloa_gob_es/47745462802
Imagen no modificada.

Lo mezclamos todo

Y lo hacemos mal.

Fue inútil advertir que estas Elecciones Municipales eran municipales y no Generales. Se veía venir, de lejos, pero caímos de lleno en el error.

Tratamos de corregirlo, especialmente allí donde hemos podido colaborar y asesorar, pero la avalancha superó toda expectativa y un mes después, se votó lo que se había ya votado.

El error no acaba ahí, sigue con los pactos. Los partidos tratan de hacer grandes acuerdos que incluyan gobiernos negociados por “packs”. 20 alcaldías por un lado a cambio de otras 10 de más peso y presupuesto.

Hasta se negocian municipios a cambio de Comunidades, Diputaciones, etc. Como si fueran intercambiables, como si diera lo mismo todo porque sólo se mide en cantidad.

¿Resultado? Amenazas de mociones de censura a las 24h de formar gobiernos. Es de récord.

Además, este desastre en la negociaciones tiene un ingrediente extra que termina de convertir la política local en un destino de dimensiones épicas; los odios viscerales.

Esos que no tienen sentido, ni razón o motivo pausado y meditado.

Bildu es ETA, VOX es facha, Cs es colaboracionista de los fachas, el PSOE un aliado del comunismo etarra y el PP blanqueadores de los fachas. Así todos los días.

Y del nivel general se traspasa tal cual al municipio. A esos municipios donde la gente ha votado más por la persona que por el partido.

Igual les parece raro que lo escriba, pero si pudiera hacer una lista abierta de personas para que gobiernen mi municipio habría del PSOE, de Podemos, de Ciudadanos y hasta del PP o VOX.

Acusar a un partido que pacta con uno o con otro en un municipio, sin saber siquiera qué municipio es, no es más que un reduccionismo al absurdo.

Prefiero la altura de miras de Valls, fíjense, que no puede haber dejado más claro a Colau el motivo de que fuera ella la votada, con el fiel reflejo en la plaza donde tomaba la vara de mando.

Tal es la mezcla caótica, que el Gobierno de la Comunidad de Madrid depende del cumplimiento de un pacto en el Ayuntamiento de Madrid. Un pacto secreto, tanto, que revelarlo se usa como amenaza. Es un buen resumen…

Cada elección es diferente, cada municipio igual. La política está para que en ella exista toda posibilidad, hablando. “No se firma la paz con los amigos, se firma con los enemigos”, es una frase que se repite varias veces en una conocida serie y es cierta.

Que Podemos llegue a un acuerdo con VOX no tiene que ser necesariamente una mala noticia, puede ser más bien lo contrario. Forzosamente debe haber espacios comunes, de acuerdo, de mejora de una calle, de instalación de un parque nuevo, de solicitar un nuevo centro de salud.

A nivel municipal eso es lo que importa, aunque ahora es lo que menos está importando.

Si me lo permiten, como votante, valoraré los pactos por los resultados que hayan tenido, no por el hecho de que se hayan producido.